Julio ha sido un mes de darle demasiadas vueltas a todo.
Este mes ha empezado fuerte. Sin ir más lejos, empecé el mes concentrado con la selección española juvenil de balonmano playa. Campeonato de Europa en Alanya, Turquía. Volvimos con oro, aunque yo sin mi medalla.
Al volver, últimos días de curso, claustro docente (primer claustro de cierre de curso como Coordinador Académico).
Poco más de 24 horas después, la boda de mi hermano de otra madre.
Un ESPECTACULO. Lo pasamos increíble, la verdad que se pasaron el juego desde el primer día.
Fue volver el lunes y tener una llamada pendiente con el que probablemente vaya a ser mi entrenador de balonmano un año más.
Continuamos con una visita a una de las mejores salas de disección de España probablemente, en la UAB junto al catedrático Rodríguez Baeza (70 años de pasión por la anatomía) y su técnico Manel (un crack de los que no hay). Lo que voy a aprender de estos hombres en unos días no lo sabe nadie.
Continuando y para terminar mis viajecitos del mes… Me pillan estas primeras palabras volviendo en tren tras una concentración con la selección española de balonmano promesas.
¿Una semana de concentración con una selección española de pista? ¿En la Maison du Handball? (Para quien no lo sepa es la sede de la Federación Francesa de Balonmano, lugar de culto del balonmano internacional). Si me lo hubieran contando hace 13 años cuando empecé la carrera no me lo hubiera creído.
La verdad es que pensándolo bien ha sido un mes lleno de experiencias y espectacular. Pero la realidad es que el cómo vives las cosas condiciona mucho la experiencia de las mismas.
Y no voy a decir que no he disfrutado, porque lo he hecho y mucho. Pero no es oro todo lo que reluce.
El estrés de gestionarlo todo o querer hacerlo de la mejor manera posible. Descuidar ciertas cosas en las cuales tienes las expectativas puestas o ver poco a amigos, familia y mi querida mujercita te hace plantear muchas cosas.
También estar fuera de casa, con exceso de trabajo, pocas horas de sueño, poco ejercicio y la cabeza en muchas cosas y siempre haciéndose preguntas.
¿Está bien seguir con todo? ¿No deberías dejar alguna cosa? ¿Debería seguir jugando a balonmano? ¿Cuándo tendrás tiempo para terminar el doctorado? ¿Y todo el trabajo de gestión? ¿Y el tema de la sala de disección? ¿Podré continuar yendo a concentraciones? ¿Y el canal de anatomía? ¿Y la rodilla?
Sinceramente. No sé qué es lo que está bien o lo que está mal. Lo que tengo claro es que está siendo un mes de persona afortunada. Y no te digo que no hubiera estado mal haber acabado exámenes en junio y desentenderme de la vida hasta septiembre. Pero quizás no sea este el momento de hacerlo.
Sé que en algún momento debería llegar, porque mi cabeza lo piensa. Y ya sabes lo que se dice. Cuando piensas en dejar algo, es que ya lo has dejado.
Pero me cuesta. No te voy a mentir. Algo que también aparece en meses ajetreados como este son los cambios en los hábitos y en la rutina diaria. Cuando estoy en rutina se me hace mucho más fácil seguir mis pautas de ejercicio, cuidar lo que como y más o menos lo que descanso. Pero cuando salgo de eso… Salgo totalmente de mi estándar.
Sería fácil salir a correr por la mañana madrugando un poco más. O hacer ejercicio sin material, pasear… No coger esa magdalena que traen por un cumpleaños o limitar la comida que coges en el bufet. No desayunar porque habitualmente no lo haces o tantas otras cosas.
Quizás el no poder hacer eso es también ser consciente de todo el autocontrol y disciplina que me falta… Y esto también es un aprendizaje.
Pero bueno… Tras esta reflexión te dejo el libro que he leído este mes.
Se llama ‘El Arte de la Decisión’, de Pedro Vivar.
Es un libro fácil de leer, bastante majo. Lo que pasa que el cabrón se ha adelantado a una idea que llevaba (ya hablaremos de esto).
Aparecen muchos sesgos que nos evitan tomar buenas decisiones y estrategias a nuestro alcance para hacerlo mejor.
Muchas ya salen en el libro de las 366 reflexiones… Al final todas estas cuestiones se repiten una y otra vez… Pero es una realidad que siempre está bien tenerlas en la cabeza de una manera ordenada.
Vídeos/Podcast que te recomiendo este mes:
Me gusta este tío. Y ver cómo ha hecho crecer su marca… Nunca es tarde.
Lecciones de Pablo Motos en Tengo un Plan
La conversación que tuve con las chicas de Docentes Supervivientes 🙂
Tengo muchos más interesantes… Si quieres me los preguntas.
Conclusiones
Poco más que añadir. Tener la cabeza en tantas cosas te hace estar descentrado.
Sintiendo que no disfrutas.
Esperando lo siguiente con ansias sin aterrizar el momento presente.
Y el móvil y las redes sociales no ayudan.
Me veo muchos momentos atrapado en esa tragaperras de bolsillo autoengañándome pensando que son cosas para el canal.
Debo organizarme mejor.
Y escribir todo esto ayuda. Me ayuda.
Espero que tu hagas lo mismo, y que estas pequeñas reflexiones puedan servirte.
Disfruta del verano.
Un abrazo gigante,
Dani
PD: este año habrá agenda seguro de nuevo. También espero que más cosas. Ojalá me de la vida para ello.